Le hablo al móvil y el trabajo se hace: cuánta autonomía darle a tu asistente de IA
Jueves, 5 de noviembre de 2026
16:20 - 16:50 · Salón de actos
Descripción
Todo el mundo enseña cómo montar un agente. Casi nadie cuenta qué pasa cuando lo usas a diario: cuánto le dejas hacer solo, cuándo te tiene que preguntar y qué haces el día que falla. Uso la IA a diario desde el móvil, casi siempre por voz. Le hago encargos a Claude que siguen trabajando aunque cierre la app, y tengo tareas programadas que se ejecutan solas cada día. Lo uso para el trabajo, pero también para cosas personales. Por ejemplo, para mejorar en ajedrez: después de jugar le paso la partida, la analiza con un motor, apunta mis errores repetidos y me ajusta la rutina de entrenamiento. La clave no es la herramienta, sino cuánta autonomía le doy. Uso una escalera con cuatro niveles. En el primero, el asistente propone y espera. En el último, actúa solo y solo avisa si algo falla. Una tarea sube un nivel tras tres veces seguidas sin correcciones y baja en cuanto corrijo algo. Analizar mis partidas lo hace solo. Escribir a otras personas o hacer algo que no se puede deshacer, nunca sin preguntarme. También cuento lo que salió mal. Empecé con un asistente montado por mí en mi ordenador y conectado a Telegram. Un día dejó de responder porque se quedó sin cuota de uso. Ese fallo me hizo replantear de qué depende todo y por qué ahora uso una herramienta estándar en lugar de una hecha a medida. Qué se lleva el público Cómo usar un asistente de IA desde el móvil para trabajo y vida personal, sin programar nada a medida. Un modelo sencillo para decidir cuánta autonomía darle a cada tarea. Las reglas que evitan que haga algo irreversible o hable en tu nombre. Por qué cambié un sistema hecho a medida por una herramienta estándar, y qué perdí y gané con el cambio.
Speaker
Miguel González